EL APEGO DEL BEBÉ

El apego seguro en los primeros años de vida, influye positivamente en la capacidad de aprendizaje y el desarrollo emocional.

Durante los primeros años de vida de un bebé, sus neuronas forman nuevas conexiones a una velocidad asombrosa, entre 700 a 1.000 por segundo, un ritmo que nunca se volverá a repetir. De estas conexiones dependerá el futuro del niño, por lo que es muy importante favorecer su correcto desarrollo neuronal desde el primer momento.



Durante esos primeros 1.000 días, el niño desarrolla el 85% de su capacidad cerebral, y su correcto desarrollo dependerá de la calidad de sus primeras interacciones, especialmente con sus figuras de referencia.











Claves para favorecer un apego seguro







La familia del niño en general, y más concretamente sus padres o figuras de referencia, deben favorecer la construcción de ese apego seguro respondiendo a las necesidades del niño, y aportándole la estabilidad y seguridad afectiva que necesita mediante:


El contacto físico: tocar a nuestros hijos, abrazarles y criarles con cariño y respeto, generará oxitocina que les ayudará a crecer tranquilos, relajados, confiados y sintiéndose amados.


Las palabras y las sonrisas: ya que según las investigaciones, este tipo de interacción con las figuras de apego a edades tempranas nutre al bebé y estimula su desarrollo emocional.


El tiempo juntos:, ya que durante los primeros años de vida, los niños entablan las primeras relaciones con su círculo familiar más cercano, siendo la relación más intensa emocional y físicamente hablando la que se crea con sus padres y, sobretodo, con su madre.


El consuelo y la protección: el cerebro de un bebé que se siente desatendido generará cortisol, la hormona del estrés, que le hará crecer temeroso, desconfiado y asustadizo. Por eso es importante consolar al niño que llora, y a medida que crece, acompañarle emocionalmente desde la seguridad y el respeto.
















EL juego: pues a través del juego libre aprenderán a conocer y a interactuar con el mundo que les rodea, perfeccionarán su psicomotricidad y lenguaje y, en definitiva, repercutirá positivamente en su desarrollo cognitivo, social y educativo.


Una correcta alimentación: siendo recomendable la lactancia materna en los primeros meses de vida.









Este vínculo de apego provoca en el niño una serie de sentimientos que hacen que crezca sabiéndose importante para alguien y, por tanto, favoreciendo su seguridad y autoestima.





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