MITOS

Mitos sobre la lactancia materna.

1. No todas las leches alimentan igual.

La leche materna es el mejor alimento para todos los bebés. Salvo contadas excepciones (por desnutrición extrema o enfermedad de la madre) todas las leches tienen una composición muy similar.

Cada madre produce la mejor leche para su bebé. Además, la leche materna tiene la particularidad de cambiar su composición en función de la edad del bebé y a lo largo de una mamada. Así, el calostro (producido durante los primeros 2-3 días de vida) tiene mayor contenido en proteínas y menos grasas y lactosa que la leche madura.



2. El calostro no sirve, hay que esperar la subida de la leche.


En algunas culturas se piensa que el calostro, la leche de los primeros 2-3 días, es impuro y no debe tomarlo el bebé. Y antaño era frecuente ofrecer al bebé otros productos pues se pensaba que "el calostro no era alimento suficiente".

Nada más lejos de la realidad; el calostro en muy rico en inmunoglobulinas y otras células defensivas, creando protección inmediata para el recién nacido. Es además rico en proteínas, vitaminas liposolubles y algunos minerales como sodio y zinc y contiene menos grasas y menos lactosa que la leche madura, lo que hace que resulte de fácil digestión para el recién nacido.



3. Hay alimentos que no se debes tomar si estás dando de mamar.

Algunos alimentos que ingieren las madres dan más sabor a la leche materna que otros (por ejemplo, ajos o espárragos) pero no quiere decir que no puedan tomarlos; la madre lactante debe ingerir una dieta variada y sana. Igualmente, puede tomar alimentos que generen gases (ejemplo legumbres), pues el gas no pasa a través de la leche.


4. Conviene alternar los pechos cada 20 minutos.

La lactancia materna es a demanda: cuando el bebé quiera y durante el tiempo que éste desee. Hasta que él no se suelte no debemos cambiar de pecho. La primera parte de la mamada es más acuosa y más rica en hidratos de carbono y la parte final, más rica en grasa; conviene dejar que el bebé vacíe bien el pecho. Solamente con un pecho somos capaces de amamantar (como en el caso de gemelos o cirugía mamaria).


5. Las madres con pecho pequeño tendrán poca leche.

Salvo que suframos de hipoplasia mamaria, el tamaño del pecho no es indicador de la cantidad de leche que seremos capaces de producir. Cada madre tiene el mejor pecho para su bebé.







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